domingo, 1 de octubre de 2017

RETAZOS

Escribir parece un rito catártico, que me ayuda a expurgar ciertos humores, como si buscara un color que se me ha extraviado y pudiese agregar ciertos tonos, ciertas pinceladas con las palabras adecuadas. No siempre es así, frecuentemente me deja simplemente sorprendida, no entiendo como en mi mente se ha elaborado eso, es como si viera un cuadro que me deja algo extrañada . 

Solo es que a veces me despierto de madrugada con un par de palabras rotando como un motor infinito. A veces es solo una frase, un palabra que desencadena la imparable tormenta y sin querer he escrito cinco páginas de un tirón: Paginas incomprensibles, crípticas , que no vuelvo a ver hasta años después, o se pierden en ese desechar electrónico impuesto por la obsolescencia programada. A veces he leído un cuento y un mes después un insomnio me sorprende pensando en una frase cualquiera que, me doy cuenta recién, se quedo enganchada, ahí en una imperfección de la memoria y se resiste a marcharse hasta que me he librado de ella escribiendo una plana inconexa...

Quizás algún día me decida a escribir alguna cosa, o mas bien, pueda a reunir retales y ver si entre ellos hay algún patrón, algún tejido común, o entender que solo han sido producto de un cerebro febril, que no tiene pies ni cabeza y no vale la pena buscarle sentido. Entonces, en cualquier caso, he decidido dejar por aquí en cronopial festival los textos que se van formando entre insomnios, entre sueños e inconexiones: son parte de mis incertidumbres, no puedo explicarlos, no se que va a ser de ellos.


- Radioactiva -


Se derrumba.
Se despeña.
Pedazos incipientes se dejan caer en su vértigo inflexible y sutil.
Se desencadena la resonancia sinfónica de la caída, nota a nota, acompasando los latidos del silencio donde irrumpe.
De la colisión subatomica, el estruendo subsecuente que erosiona mi sueño hasta converger en un torrente que me despierta del todo.
Afuera llueve copiosamente y yo adentro siento que me falta en el silencio algo más elemental...
En el borde de este precipicio/amanecer doy un paso y me precipito de repente en la luz apagada de un día lluvioso, sabiendo que lo que se ha despedazado afuera/adentro en la lluvia, es mi alma.




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